Enunciados

Recuerden para este viernes es importante evaluar el proceso personal, deben determinar si necesitan elaborar as maquetas antes del trabajo de síntesis, si es necesario pueden apoyarse en el documento que explica la ruta del proyecto, recuerden no es un método pero pueden apoyarse en esta ruta como un proceso.

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martes, 31 de agosto de 2010

Filosofía del un loco



He estado aquí, durante muchos años, llenando mi cabeza de palabras que aparentan tener sentido, la locura es parcial, ¿no fueron acaso aquellos grandes filósofos quienes hoy son recordados? Muchos años de locura transcurrieron para ser llamados grandes.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Ciudad roja


He aqui la cuidad de vueltas, la ciudad de cargas y el desden.... Mientras van pasando las casas, se puede ir mirando sin detallar, el olor a pobreza que se asoma por la borda. Van pasando 1, 2, 3 y aun aqui yo no veo nada. A la derecha y a la izquierda, mientras el tren llega a su meta. Y entre tantos techos me he sentido ahogada tantas veces... pero en un instante del trayecto, pude ver sin querer un cielo teñirse de rojo, envolviendo mi mirada, ya no era el rojo de las casa, algo hermoso pude divisar colarse entre las nubes, rayos en movimiento... haciendo viajes de gozo..

viernes, 6 de agosto de 2010

Lecturas - La Metáfora

LA METÁFORA

ARQUITECTURA SENSORIAL DE LA IMAGINACIÓN

Ramón Iván Suárez Caamal

Cuando un escultor cincela el mármol o da forma a la arcilla, toda su sensibilidad se manifiesta a través del tacto: pesa, toca, golpea, acaricia, sostiene el mundo con las manos. El pintor, por su parte, recrea la realidad con la vista. Colores en armoniosa danza nacen del caos para tomar forma. Uno y otro artista trabajan con materiales carentes de significado. Su tarea es darles sentido. Aún la música, la más aérea de las artes, enamora el oído a través de melodías, acordes, tesituras y ritmos.

Al otro lado del puente está la literatura, y en ella, la poesía. Su material expresivo es la palabra la cual está cargada de significado pero carece de corporeidad. La tarea del escritor es, por tanto, darle consistencia. Que la podamos mirar, tocar, morder como a un delicioso fruto. Y esta labor está encomendada a la metáfora. Son muchas sus definiciones y no vienen al caso. Más importante es el gozo de capturarlas al leer o escribir. Camaleón del texto, miméticas en su arco iris semántico, las metáforas viajan al núcleo del lenguaje, dan lustre a las palabras desgastadas por el uso, arrojan sus redes de asociaciones y unen lo semejante y lo diverso. Hay un relámpago de intuiciones cuando una de ellas porta la llave que abrirá nuestro espíritu a la contemplación de la verdad y belleza que habitan cada uno de los rincones de lo aparente y lo oculto. Cuando la palabra da en el blanco a través de la metáfora, los objetos más comunes, las situaciones más triviales se muestran en toda su complejidad: por el ojo de la aguja del tiempo cotidiano pasan, no sólo el camello bíblico sino peces, árboles derribados y expediciones al mundo invisible.

Esto nos lleva a considerarla no como un adorno del lenguaje y sí hueso, nervio y alma de la expresión. No quiere decir que los poemas deban estar sobrecargados con el lenguaje connotativo. En el hilo del discurso poético se equilibran con ideas y hechos que se narran.

Basado en las consideraciones anteriores, aventuremos una primera clasificación de las metáforas: SENSORIALES y AFECTIVAS. Las primeras son aprehendidas por medio de los sentidos. El poeta interioriza el mundo, contempla la realidad externa y la da a conocer desde su particular visión. En las segundas, el mundo interno se expresa a través de la realidad externa. Los particulares estados anímicos del escritor son mostrados por medio de seres y objetos en sin igual ordenamiento metafórico. Ejemplifico.

METÁFORAS SENSORIALES:

Visuales:

Al mar no podemos regresar/ el mar ha envejecido/ muestra arrugas blancas y espuma alrededor de los labios… (Breyten Breytenbah).

Visuales y táctiles:

Llora el hielo/ quiere/ ser diamante… (Meztli Vianey Suárez Mc-liberty)

los últimos dedos de las hojas / se aferran y se hunden en la ribera húmeda… ( T. S. Eliot).

Gustativas, visuales y táctiles:

( Frutas )… las que sabían ácidas a tarde de tormenta, / las que tenían un vago sabor de luciérnaga de plata, / las que eran ambrosía o simplemente una caricia, / las que sabían a abrazo de la muerte, / las de cielo de invierno, las de dulce congoja… (Otto Raúl González).

Auditivas:

Una campana/ a mitad del silencio; / luego el silencio./¿Yo, qué puedo añadir / si no estas líneas muertas…? (Ramón Iván Suárez Caamal).

METÁFORAS AFECTIVAS:

Si en las metáforas sensoriales hay una cierta similitud entre los dos elementos de la realidad que se relacionan, en las afectivas el objeto, animal, planta o paisaje que dan cuerpo al mundo interior del poeta son sólo un pretexto y un punto de partida en el desarrollo textual. Digamos que hay una sola metáfora que abarca todo el poema. Michael Hamburger, citando a Philippe Jaccottet ( La verdad de la poesía, editorial F.C.E. , México, 1991) asienta que las imágenes se dividen en “necesarias” y “ornamentales”. Las metáforas necesarias son aquéllas que “surgen de intensos encuentros con fenómenos visibles, con el aire y la luz que los rodean, con paisajes internos expresados (…) minuciosa y amorosamente”. Valga el ejemplo siguiente:

CIRIOS

Constantino P. Cavafis

Los días futuros se levantan ante nosotros

como una fila de pequeños cirios encendidos,

pequeños cirios dorados, cálidos y vivos.

Los días pasados permanecen entre nosotros,

triste hilera de cirios apagados.

Los más recientes humean todavía,

cirios fríos, fundidos e inclinados.

No quiero verlos; su aspecto me aflige.

El recuerdo de su antigua luz me daña.

Y contemplo delante mis cirios encendidos.

No quiero ni volver la cabeza

ni constatar, temblando, cuán rápido

la sombría hilera se alarga,

cuán pronto los cirios apagados se multiplican.

Otra clasificación de las metáforas aparece a partir cómo se relacionan los elementos de la realidad.

1. Las que descubren semejanzas entre los términos o elementos de que está hecha la realidad. Para crear este tipo de metáforas debe hacerse una cuidadosa observación de la realidad. Supongamos que nuestro sujeto poético es una tortuga. Tiene como características principales su lentitud, longevidad, piel arrugada, su carapacho, etc.

LENTITUD:

Tortuga: reloj de pared descompuesto.

Los días aburridos navegan sobre el carapacho de una tortuga.

PIEL ARRUGADA:

En pleno verano usan bufanda las tortugas.

Viejas verdes, las tortugas estiran el cuello para quitarse los años.

CARAPACHO:

Los caracoles y las tortugas nunca pagan renta.

Las tortugas duermen siempre a puerta cerrada.

Tortuga boca arriba: anticipo de cazuela.

2. Metáforas que acercan realidades distintas para formar una nueva. Aquí lo importante es la audacia al relacionar dos elementos de la realidad; mientras más lejanos, mejor será el logro:

“Las palabras son islas/ fabulosas, dispersas/ en el mar del silencio…”

“El hombre es un precipicio/ a cuyos bordes se acerca/ la muerte con un puñado/ de palabras como piedras…” (Orlando González Esteva)

3. Metáforas que unen elementos contrarios. Los antónimos constituyen su material de trabajo:

“Toda hecha de ausencias tu presencia.”

“Estar juntos se apoya/ en nuestras soledades.”

“Hoy tenemos cuerpos de hacer más alma.”

“El abrazo que pone en libertad a lo abrazado.” (Ulalume González de León)

4. Las que nos revelan la pluralidad e interdependencia de lo real. La realidad se abre en un abanico de significados. Algo es y no es sino aquello y lo otro simultáneamente: un libro es un libro y no es un libro sino un pájaro, una estrella, el mar o lo que deseemos. El procedimiento que lleva a este tipo de metáforas consiste en darle un vuelco sorpresivo a las frases aparentemente comunes:

“Un hombre pasa con un pan al hombro…” (César Vallejo)

“Un pájaro vivía en mí./ Una flor viajaba en mi sangre./ Mi corazón era un violín…” (Juan Gelman)

También se pueden clasificar las metáforas partiendo del criterio sintáctico. Este artilugio permite crearlas con mayor facilidad. Pueden reconocerse las siguientes:

1. En función de complemento adnominal o modificador indirecto:

“Una bandada de palabras / posándose / una/ a / una / en los alambres de la página.” (Julio Cortázar)

2. En función de aposición (expansión del sustantivo):

“Cuchara, / cuenca / de / la más antigua / mano del hombre…” (Pablo Neruda)

“Pulgar, diente flojo de un caballo. / Gallo para sus gallinas. / Cuerno de un diablo. Gordo gusano / que han atado a mi carne…” (Charles Simic)

3. En función de predicativo. Es el verbo copulativo SER el que produce la metáfora al relacionar términos semánticamente distantes:

“Permítanme decir que la poesía / es una habitación a oscuras…” (Sebastián Salazar Bondy)

4. En función de adjetivo calificativo o modificador directo del sustantivo:

“Pájaro paisaje / nada se oye…”

“La silla animal / rompe el escaparate…” (Ricardo Bernal)

5. En función de circunstancial de lugar, tiempo o modo:

“Ni un pájaro queda / en la jaula vacía de sus costillas…” (Enrique Molina)

“Viene la lluvia con pasos de tortuga…” (Efraín Bartolomé)

6. En función de verbo metaforizador. Suelen ser las de mayor eficacia y dan lugar a inventarios ilimitados pues al asociar elementos que no guardan relación lógica hacen posible los hallazgos de imágenes inusitadas e inusuales:

“Mucha lectura envejece la imaginación / del ojo, suelta todas las abejas pero mata el zumbido / de lo invisible, corre, crece / tentacular, se arrastra, sube al vacío / en nombre / del conocimiento…” (Gonzalo Rojas)

7. Por perífrasis o circunlocución. Consiste en utilizar una frase para decir lo que podría expresarse con una palabra. Menciona las cualidades y atributos del objeto:

“Madre de piedra, espuma de los cóndores. / Alto arrecife de la aurora humana. / Pala perdida en la primera arena…” (Pablo Neruda, escribiendo de Macchu Picchu)

8. Caso especial es el de la metáfora por permutación sintáctica. El núcleo del sujeto cambia de sitio con el núcleo del objeto directo, o permutan las acciones de los verbos o los adjetivos:

“Aquí el aire respira hombres puros…” (José Ramón Nevárez)

“Ojos mudos lo ven / Labios ciegos intentan precisar tanta deriva…” (Ida Vitale)

“Pájaros que echan raíces / y árboles en largo vuelo verde…”

Concluyo esta primera parte de la arquitectura de la metáfora con aquéllas en donde los atributos del ser humano se aplican a la naturaleza o cuando es la naturaleza la que se instala en el cuerpo humano:

“El día abre la mano. / Tres nubes / y estas pocas palabras…”

“… tu vientre es una plaza soleada, / tus pechos dos iglesias donde oficia / la sangre sus misterios paralelos…” (Octavio Paz)

Antes de construir la catedral del poema el aprendiz debe lograr la habilidad en el tallado de las piedras que conformarán su edificio verbal. Una vez conseguido lo anterior, se olvidará de la fuerza de gravedad y remontará su vuelo en alas de la imagen y no correrá el peligro, como Ícaro, de despeñarse en el fracaso. Leer e identificar estas construcciones metafóricas, practicar y practicar a escribirlas son requisito para recrear el mundo y sus misterios.

Lecturas - Los temperamentos

¿QUÉ ES EL TEMPERAMENTO?

Para el psicólogo venezolano P.L. Díaz García el temperamento es la constitución somática en acción. Es el aspecto emotivo-relacional de la personalidad. La emotividad motivante está enclavada en lo orgánico.

El temperamento es la contribución directa de la química tisular en la vida mental.

Otro concepto un poco más enciclopédico indica que se define al temperamento como "la suma total de efectos producidos en la vida psicológica de un individuo por los cambios químicos o metabólicos que constantemente se están verificando en todos los tejidos del cuerpo humano" (MCDOUGALL). EL temperamento es el clima o medio interno, orgánico, y está en relación estrecha con nuestra vida afectiva.

Para el mismo La Haye “el temperamento es la combinación de rasgos que hemos heredado de nuestros padres. Nadie sabe donde reside. Es el temperamento de la persona el que hace que sea abierta y extrovertida o tímida e introvertida.

Como se puede apreciarlos diferentes conceptos pueden ser simples o complejos, perotodos concuerdan que el temperamento proviene y reside en el interior del individuo. El otro punto álgido es qué tanto influye en la vida de las personas, ¿es la influencia del temperamento superiora la influencia de la educación y el medio ambiente?.

Para el profesor soviético A. Petrovski, la actividad psíquica del hombre es una formación muy compleja. Sus peculiaridades están condicionadas ante todo por la vida y la educación del niño. La memoria lógicoverbal, el pensamiento conceptual, la percepción objetual y otras funciones psíquicas superiores, específicamente humanas, no se fijan ni se transmiten biológicamente por vía hereditaria. Esto crea la posibilidad de reestructurarlas y perfeccionarlas en el proceso del desarrollo histórico.

Según el mismo autor, es preciso diferenciar la actividad Psíquica compleja que se forma durante la vida del hombre (pensamiento, lenguaje) y las funciones naturales más elevadas (por ejemplo, la velocidad de formación de los vínculos condicionados y otros) La actividad psíquica incluye entre muchos otros componentes también estas funciones elementales. Así se conoce el vínculo que existe entre la capacidad musical del hombre y la agudeza auditiva, entre el pensamiento matemático y la función de análisis y síntesis espacial. Las propiedades elementales, innatas que suelen denominarse dotes pasan a integrar las funciones psíquicas más complejas que se forman bajo la influencia de las condiciones externas.

Si la evolución es normal, determinados dotes son sólo una de las condiciones del desarrollo de la actividad psíquica, la que en ningún modo se reduce a dichas funciones elementales y por eso puede no depender directamente de ellas. Por ende, las funciones fisiológicas más simples, transmitidas por herencia pueden ejercer influencia sobre algunos aspectos del proceso de desarrollo psíquico. Pero su significación no es

decisiva. Es un conjunto de muchas condiciones lo que determina el contenido fundamental y los
mecanismos de dicho proceso. Entre ellas las principales son las condiciones de enseñanza y educación de los niños.

Como se puede observar, una corriente psicológica magnifica la importancia de la educación y los factores exógenos sobre la herencia temperamental. Otras, sin embargo, le atribuyen un factor decisivo Tal es el caso del Doctor Díaz García: “La morfología constitucional está anclada al genotipo: nada de particular tiene que también lo sea la dinámica temperamental. Fundamentalmente nace, no se hace. Sin embargo, factores peristáticos pueden modificarla notablemente. No perdamos de vista que el hombre es un represor de instintos. Es muy capaz de reprimir su afectividad innata, para cubrirse de la superficial costra temperamental que le exige su ambiente. Recordemos que la extroversión y la introversión son características temperamentales básicas; y que una u otra pueden ser endógenas o exógenas. Psicológicamente, el temperamento es de una enorme importancia nuestra vida común y corriente no está hecha de razón y pensamiento racional, mucho menos de ciencia y técnica científica. Son los afectos, las corazonadas los temores, esperanzas y creencias saturadas de emoción los que nos inducen a decidir y a actuar. El temperamento domina en el individuo; y al mismo tiempo caracteriza el ámbito de las relaciones humanas. No todos somos igualmente sociables; no todos estamos igualmente dispuestos para la acción; hay quienes están proclives al pesimismo; y hay quienes son incorregibles optimistas”.

Para Tim La Haye, la carga hereditaria que se trasluce a través del temperamento son de una trascendencia mayor de lo anteriormente expresado: “Humanamente hablando, no hay nada que tenga una influencia más profunda sobre el comportamiento que el temperamento que heredamos. La combinación de los genes de los padres en el momento de la concepción que determinó nuestro temperamento básico nueve meses antes de que respirásemos por nuestra cuenta, es el responsable en buena medida, de nuestras acciones, de nuestras respuestas emocionales y, en mayor o menor grado, de casi todo lo que hacemos. Hoy en día la mayoría de las personas no tienen conciencia alguna de la existencia de esta influencia extremadamente poderosa sobre el comportamiento. En consecuencia, en lugar de cooperar con ella y de valerse de ella, entran en conflicto con este poder interior y con frecuencia intentan hacer de sí mismos algo para lo cual no estaban destinados o dotados en absoluto. Esto no solamente lo limita personalmente sino que afecta a la familia que lo rodea y a menudo arruina otras relaciones interpersonales. Esta es una de las razones que hace que muchas personas se detesten a sí mismas o no puedan “hallarse” a sí mismas”.

Definitivamente, el hecho de que el temperamento de las personas resida en los genes es algo que todavía está por probarse y, por supuesto, su discusión es algo que está fuera del alcance de este trabajo. Quizás con la nueva información que paulatinamente se vaya obteniendo de la lectura del código genético humano, se pueda en algún momento localizar los genes encargados de transportar dicha información, en caso de ser cierta esta teoría. Pero mientras tanto, se puede poner a disposición de la gente la información sobre esta teoría y servirse de ella como herramienta para un mayor conocimiento personal y una mejor relación interpersonal y familiar. Por tanto, en los siguientes capítulos se resumirán las características de los cuatro temperamentos básicos repromulgados por el Doctor LaHaye, a fin de que el lector juzgue su exactitud y posiblemente se identifique con alguno o varios de ellos.

LOS CUATRO TEMPERAMENTOS BÁSICOS

A continuación se hace una breve descripción de los cuatro temperamentos básicos, asomando en cada caso algunas de sus posibilidades profesionales o laborales, así como sus aspectos positivos o negativos.

SANGUÍNEO

El sanguíneo es una persona cálida, vivaz, alegre, que da gusto. Por naturaleza es receptivo y las impresiones externas se abren camino fácilmente en su corazón donde prestamente provoca una respuesta atropellada. Para tomar sus decisiones predominan más los sentimientos que los pensamientos reflexivos. Es un super-extrovertido. Tiene una capacidad poco común para divertirse y generalmente contagia su espíritu alegre y divertido. Fascina cuando narra cuentos y su naturaleza cálida y entusiasta le hace revivir prácticamente la experiencia que relata.

Nunca le faltan amigos. Su naturaleza ingenua, espontánea, cordial le abre puertas y corazones. Puede sentir genuinamente las alegrías y los pesares de las personas con quien está y tiene la habilidad de hacerle sentir importante como si se tratase de un amigo muy especial- y lo es, mientras tenga sus ojos puestos en él, o mientras sus ojos no se dirijan hacia otra persona con igual intensidad. El sanguíneo nunca se encuentra perdido por falta de palabras, aun cuando con frecuencia habla sin pensar. Su franca sinceridad, sin embargo, tiene un efecto desarmador sobre muchos de sus interlocutores, de tal modo que los hace responder a su humor. Su modo libre de desenvolverse hace que los de temperamento más tímido lo envidien.

Al sanguíneo le gusta la gente y detesta la soledad. Nunca se siente mejor que cuando está rodeado de amigos donde él es el alma de la fiesta. Tiene un repertorio interminable de cuentos que relata en forma dramática.

Su modo ruidoso, afable, atropellado, lo hacen parecer más seguro de lo que él mismo se siente; pero su energía y su disposición amable lo ayudan a superar sus problemas en la vida. La gente suele disculpa sus debilidades diciendo “Él es así”.

Generalmente resultan excelentes vendedores, sintiéndose muy atraídos hacia esa profesión. Suelen además ser excelentes actores, anfitriones, predicadores, locutores, animadores, políticos, etc. En cuanto a ayudar a otros se refiere, los sanguíneos se destacan en tareas hospitalarias. Los doctores sanguíneos están dotados de una aptitud especial para acercarse al enfermo al cual lo deja siempre de buen ánimo como consecuencia de su trato cautivante. La enfermera sanguínea evidencia igual grado de entusiasmo para ayudar a los enfermos, y su radiante sonrisa cuando entra en la habitación siempre tiene el efecto de levantar el espíritu. Cualquiera sea la actividad a que se dedique el sanguíneo, siempre conviene que sea una actividad que le proporcione mucho contacto con otras personas.

DEBILIDADES DEL SANGUÍNEO

Indisciplinado y falto de voluntad. La tendencia a ser indisciplinados y su voluntad débil puede llegar a destruirlo a menos que sepa vencer estas debilidades. Como son altamente emocionales tienden a ser “manoseadores”.

La voluntad débil y falta de disciplina hacen que les resulte fácil hacerse deshonestos, falsos y poco dignos de confianza. Tienden a cometer excesos y a aumentar de peso y les resulta sumamente difícil mantener una dieta; en consecuencia es muy normal que un sanguíneo de treinta años de edad pese quince kilos de más y que siga aumentando rápidamente. Inestabilidad emocional. El sanguíneo no sólo es capaz de llorar por cualquier pretexto, sino que la chispa de ira puede transformarse en furioso infierno instantáneamente. Hay algo consolador en su enojo – no guarda rencor. Una vez que ha desatado su furia se olvida de la cuestión. Los demás no, pero él sí. Por eso es que él no tiene úlceras; se las pasa a los demás. El egotismo. El sanguíneo lucha constantemente por ser el centro de la atención. Para él todo el mundo es un gran escenario y él es el actor principal. Normalmente él mismo es su personaje favorito.

Un habito muy sutil del sanguíneo es hacer referencia a personalidades (proyección), haciendo hincapié en su relación con la persona. Inquieto y desorganizado. Los sanguíneos son tremendamente desorganizados y siempre están en movimiento. Raras veces planifican por anticipado; generalmente aceptan las cosas a medida que se le presentan. Son felices buena parte del tiempo porque raramente vuelven la mirada hacia atrás(y en consecuencia no se benefician de los errores pasados), y raras veces miran hacia delante. Donde quiera que viva o trabaje las cosas se encuentran en un desastroso estado de desarreglo. No consigue las herramientas, y las llaves constituyen su ruina- invariablemente se le pierden. Dado su ego, generalmente es exigente para vestirse, pero si sus amigos vieran la habitación donde se vistió pensarían que alguien ha sido víctima de una explosión.

La inseguridad. Aún cuando su personalidad extrovertida lo hace ver como una persona segura de sí misma en realidad es una persona muy insegura. Generalmente el sanguíneo no teme el daño personal y a menudo se arriesga a realizar desmedidas hazañas de osadía y heroísmo. Sus temores giran en torno más bien del fracaso personal, el rechazo o la desaprobación de los demás. Conciencia flexible. Ya que el sanguíneo tiene la capacidad de convencer a los demás, con lo cual se granjea la reputación de ser el timador más grande del mundo, no le resulta difícil convencerse de que todo lo que quiere hacer está perfectamente bien. Tiene la tendencia a torcer la verdad o a exagerar. Para el sanguíneo “el fin justifica los medios” y normalmente el fin es el de él. Es por ello que frecuentemente pisotea tranquilamente los derechos de los demás y pocas veces titubea ante la posibilidad de servirse de otros.

COLÉRICO

El colérico es de un temperamento ardiente, ágil activo, práctico y de voluntad fuerte que se tiene por autosuficiente y muy independiente. Tiende a ser decidido y lleno de opciones, y le resulta fácil tomar decisiones por su cuenta, y por cuenta de otros también. Al igual que el sanguíneo, el colérico también es extrovertido, pero es mucho menos intenso.

El colérico se encuentra a gusto con la actividad. Para él la vida es actividad. No necesita que el medio lo estimule; antes bien él estimula al medio que lo rodea con sus ideas, planes, metas y ambiciones inacabables. No se dedica a actividades que no tengan un propósito concreto porque tiene una mentalidad práctica y aguda, capaz de tomar decisiones o de planificar actividades útiles en forma instantánea y acertada. No vacila ante la presión de la opinión ajena, sino que adopta posiciones definidas frente a las cuestiones, y con frecuencia aparece organizando cruzadas contra alguna injusticia social o alguna situación subversiva.

Al colérico no le asustan las adversidades; más aún, éstas tienden a alentarlo. Su tenaz determinación generalmente le hace tener éxito donde otros fracasan porque él sigue empeñado en la tarea cuando otros se desalientan. El colérico es un líder nato, lo que los expertos en administración empresarial llaman un líder natural fuerte.

La naturaleza emocional del colérico es la parte menos desarrollada de su temperamento. No siente compasión por otros fácilmente, ni lo demuestra ni lo expresa. Con frecuencia se siente incómodo frente a las lágrimas ajenas, o simplemente le disgustan, y en general es insensible a sus necesidades. Demuestra poco aprecio por la música y el arte. Preferentemente busca los valores utilitarios y productivos de la vida.

El colérico reconoce rápidamente las oportunidades y con igual rapidez descubre la mejor forma de sacarle provecho. Tiene una mente bien organizada, aunque suelen aburrirlo los detalles. Como no es muy dado al análisis, sino más bien a una estimación rápida, casi intuitiva, tiende a poner la mira en la meta que quiere alcanzar sin tener en cuenta las posibles trampas y escollos en el camino. Tiende a ser dominante y autoritario y usa a la gente sin vacilación a fin de lograr sus fines. A menudo se le considera oportunista.

Toda profesión que requiera liderazgo, motivación y productividad es adecuada para el colérico, siempre que no le exija demasiada atención en cuestiones de detalles y planificación analítica. Generalmente le gustan las tareas de construcción porque es una actividad muy productiva y es frecuente que el colérico termine siendo capataz o supervisor.

El colérico es desarrollista por naturaleza sueña con construcciones y maquinarias abriendo caminos. La mayoría de los financistas son coléricos. Formulan sus ideas y tienen ese espíritu de aventura que los lleva a lanzarse en direcciones nuevas. No se limitan tampoco a sus propias ideas; a veces oyen hablar de alguna idea progresista y ellos la toman como bandera. Sin embargo, una vez que el colérico ha iniciado un nuevo negocio, no es difícil que se aburra muy pronto a pesar del éxito, por dos razones: cuando el negocio crece bajo su dinámica dirección necesariamente surgen muchas cuestiones de detalle. Pero como los coléricos son malos delegando responsabilidad terminan haciéndolo todo ellos mismos. Cuando descubre que está tan ocupado que le faltan manos para hacerlo todo, opta por buscar a alguien que le compre el negocio. Es pues común, que un colérico inicie entre cuatro y diez negocios en el curso de su vida.

El colérico no es un perfeccionista sino un productor. Prefiere hacer veinte cosas con un setenta u ochenta por ciento de perfección a hacer unas pocas con un cien por cien. El colérico tiende a desenvolverse muy bien en el comercio, en la enseñanza de asignaturas prácticas, en la política, en funciones militares, en los deportes. Por otra parte, raramente encontraremos un cirujano, un dentista, un filósofo, un inventor, un matemático o un relojero colérico. Normalmente es tan optimista que rara vez fracasa- excepto en su propia casa.

DEBILIDADES DEL COLÉRICO.

El enojo y la hostilidad. El colérico es extremadamente hostil. Algunos aprenden a controlar su ira, pero una erupción de violencia es siempre una posibilidad en ellos. No les lleva mucho tiempo comprobar que los demás generalmente se asustan de sus estallidos de enojo y de que por lo tanto pueden valerse de su ira como un arma para conseguir lo que quieren- y generalmente lo que quieren es salirse con la suya.

El enojo de los coléricos es enteramente diferente a la de los sanguíneos. La explosión del colérico no es tan fuerte como las del sanguíneo ya que es menos extrovertido, pero puede ser mucho más peligrosa. El colérico puede herir a los demás con toda intención y gozarse de haberlo hecho. La esposa del colérico generalmente le tiene miedo, y éste tiende a aterrorizar a los hijos. El colérico da portazos, golpea la mesa con el puño, usa la bocina del automóvil sin discreción. Cualquier persona o cosa que se le cruce en su camino, que retarde su progreso, o que deje de funcionar en la medida de sus expectativas, no tardará en experimentar la erupción de su cólera. Y a diferencia del sanguíneo, al colérico no se le pasa el enojo fácilmente, sino que por el contrario puede arrastrar su encono durante un tiempo increíblemente largo. Tal vez sea ésta la razón de que a los cuarenta años de edad ande con úlceras estomacales.

Cruel cortante y sarcástico. Nadie pronuncia con su boca comentarios más ácidos que el colérico sarcástico, el cual está preparado con un comentario cortante que es capaz de aniquilar a los que se sienten inseguros y demoler a los menos combativos. Raras veces titubea cuando quiere cantarle las cosas claras a alguien o hacerlo papilla. En consecuencia, va dejando un reguero de casos psíquicos y de personas heridas por donde pasa.

Frío y sin afecto. De todos los temperamentos el colérico es el que evidencia menos afecto y se neutraliza ante la idea de hacer alguna demostración pública de afecto; su rigidez emocional rara vez le permite derramar lágrimas.

Insensible y desconsiderado. Similar a su natural falta de amor es la tendencia del colérico a ser insensible a las necesidades de los demás y desconsiderado acerca de sus sentimientos. Porfiado y terco. La firmeza y la decisión natural del colérico es una característica temperamental que puede ayudarlo en el curso de su vida, pero también puede convertirlo en un hombre porfiado y terco. Como tiene un sentido intuitivo generalmente toma resoluciones rápidamente (sin consideración y análisis adecuados), y una vez que ha tomado una decisión es prácticamente imposible que cambie de parecer. El colérico se muestra neutral en muy pocas cosas y terco en todo.

Astuto y dominador. Una de las características del colérico es su inclinación a proceder con astucia a fin de lograr lo que quiere. Raras veces acepta un no como respuesta y con frecuencia recurre a cualquier medio necesario para alcanzar su meta. Si tiene que adulterar las cifras y torcer la verdad, raras veces vacila, porque para él el fin justifica los medios. Cuando necesita un favor, puede transformarse casi en un sanguíneo en su capacidad persuasiva, pero en el momento que se le da lo que busca, se olvida de que te conoció.

MELANCÓLICO

El melancólico tiene el temperamento más rico de todos. Es un tipo analítico, talentoso, perfeccionista, abnegado, con una naturaleza emocional muy sensible. Nadie disfruta más del arte que el melancólico. Por naturaleza tiende a ser introvertido, pero como predominan sus sentimientos, lo caracterizan una serie de disposiciones de ánimo. A veces lo elevan a las alturas del éxtasis que lo llevan a obrar en forma más extrovertida. Sin embargo, en otros momentos está triste y deprimido, y en esos momentos se vuelve escurridizo y puede incluso, volverse antagónico. El melancólico es un amigo muy fiel, pero a diferencia del sanguíneo no hace amistad con facilidad. Pocas veces se esfuerza por conocer a la gente; mas bien se limita a esperar que acudan a él. Quizás sea el de temperamento más confiable, por cuanto sus tendencias perfeccionistas no le permiten hacerse a un lado o abandonar a otros cuando cuentan con él. Su reticencia natural a tomar la delantera no es indicación de que no le guste la gente. Como a todos, no sólo le gusta la gente sino que tiene un gran deseo de ser aceptado por ellos. Las experiencias desalentadoras lo llevan a rehusar a la gente por lo que parecen; por ello tiende a sospechar cuando lo buscan o le hacen atenciones.

Su excepcional capacidad analítica lo impulsa a diagnosticar acertadamente los obstáculos y los peligros de cualquier proyecto en el que participa. Esto contrasta marcadamente con el colérico, que pocas veces ve los problemas o dificultades, pero que confía en que va a poder resolver cualquier crisis que se le presente. Estas características a menudo hacen que el melancólico no quiera iniciar algún nuevo proyecto o que se vea en conflicto con los que quieran iniciarlo. Cuando una persona ve los obstáculos en lugar de los recursos o metas, es fácil que se descorazone antes de empezar. Dicho de otra manera el melancólico es un pesimista nato.

El melancólico suele descubrir su mayor sentido de la vida entregándose al sacrificio personal. Con frecuencia elige una vocación difícil, que requiera mucho sacrificio personal. Pero una vez que ha elegido, tiende a ser sumamente metódico y persistente en el cumplimiento de la misma, y es más que probable que realice grandes cosas si su tendencia natural a quejarse del sacrificio que significa no lo deprime hasta el punto de hacerlo abandonar totalmente.

Toda vocación que requiera perfección, abnegación y creatividad es adecuada para el melancólico. La mayoría de los grandes compositores, artistas, músicos, inventores, filósofos, teóricos, teólogos, científicos y dedicados educadores del mundo han sido predominantemente melancólicos. La capacidad analítica necesaria para proyectar edificios, concebir proyectos requiere el temperamento de un melancólico. Pero también pueden ser artesanos de primera: carpinteros, albañiles, plomeros, horticultores, científicos, abogados, escritores, mecánicos, ingenieros. Pueden ser miembros de toda profesión que proporciona un servicio con sentido humanitario.

DEBILIDADES DEL MELANCÓLICO

Negativo, pesimista y crítico. Las admirables cualidades del perfeccionismo y la escrupulosidad conllevan con frecuencia la seria desventaja del negativismo, el pesimismo y de un espíritu de crítica. Normalmente, la primera reacción de un melancólico ante cualquier cosa va a ser negativa o pesimista. Éste sólo rasgo limita la actuación vocacional del melancólico más que ningún otro. Apenas se le presenta una nueva idea o un proyecto nuevo su habilidad analítica se enciende y comienza a imaginar toda clase de problemas y dificultades que en su opinión podrían surgir al poner el proyecto en práctica. Para la industria esto es una ventaja, porque mediante este rasgo el melancólico puede anticipar los problemas y prepararse para ellos. Pero para él mismo es una desventaja porque le impide largarse por su cuenta y sacar ventaja de su creatividad. Es raro que una persona predominantemente melancólica inicie un nuevo negocio o proyecto por su cuenta; en cambio es fácil que sea utilizado por personas menos dotadas pero de temperamento más emprendedor. El melancólico es capaz de experimentar el “arrepentimiento del comprador” antes de comprar la mercancía, y no como los otros que la experimentan tiempo después. Los melancólicos deben luchar constantemente contra su espíritu de crítica que proyectan hacia los que lo rodean como hacia sí mismo, razón por la cual suele sentirse sumamente disconforme consigo mismo.

Egocéntrico, susceptible, y quisquilloso. El melancólico es más egocéntrico que cualquier otro temperamento, pues todo lo interpreta en relación consigo mismo. Si, por ejemplo, se anuncia en su trabajo alguna nueva disposición, inmediatamente reacciona alarmado pensando que es a él al que quieren agarrar. Tiende además a compararse con los otros en apariencia exterior, en talento, en intelecto, sintiéndose invariablemente deficiente porque jamás se le ocurre que se compara con los mejores rasgos del otro y hace a un lado sus puntos débiles.

Este rasgo de egocentrismo, juntamente con su carácter sensible, hace que el melancólico sea muy susceptible y quisquilloso por momentos. Se puede ofender a un melancólico con solo mirarlo.

Vengativo y propenso a sentirse perseguido. El talentoso cerebro del melancólico puede ser terreno fértil para conceptos creativos y positivos, o la fuente de pensamientos perjudiciales. Aun cuando no es tan expresivo como el sanguíneo o el colérico en su enojo, es perfectamente capaz de alentar un rencor de ebullición lenta y de larga duración que se manifiesta en pensamientos vengativos y en meditaciones de auto persecución. Si se alienta esto por un tiempo suficiente el resultado puede ser el que se transforme en un maniático depresivo o por lo menos que explote de ira, de un modo que resulta enteramente distinto de su naturaleza normalmente suave.

Las líneas negativas de pensamiento hacen que el melancólico tome decisiones poco realistas. El noventa y cinco por ciento de las veces su línea de pensamiento vengativa y opresiva saca el problema fuera de toda perspectiva.

Temperamental, depresivo, antisocial. Una de las características más prominentes del melancólico se refiere a los vaivenes de ánimo. En algunas ocasiones se siente transportado a tales alturas que obra como si fuese un sanguíneo y en otras, se siente tan deprimido que quisiera deslizarse por debajo de las puertas. A medida que aumenta en años aumentan los momentos de insatisfacción, amargura y depresión, a menos que haya aprendido a auto-controlarse.

Legalista y rígido. Ningún temperamento es tan susceptible a ser rígido, implacable e intransigente, hasta el punto de ser totalmente irrazonable, como el melancólico. Es el mártir natural de su causa. Es incapaz de falsear la información en los formularios de impuestos o cualquier otro. Es intolerante e impaciente con los que no ven las cosas como las ve él; en consecuencia le resulta difícil formar parte de un equipo y con frecuencia se desenvuelve sólo en el mundo comercial. Impráctico y teórico. El melancólico es un idealista por lo que a veces tiende a ser impráctico y muy teórico por lo que le convendría someter siempre sus proyectos a la prueba de la viabilidad y le conviene asociarse con personas de otro temperamento que se complementen.

FLEMÁTICO

El flemático es un individuo tranquilo, sereno, que nunca se alarma y casi nunca se enoja. Sin duda alguna es la persona con la cual es más fácil llevarse y es, por naturaleza, el más simpático de los temperamentos. Para él la vida es una alegre y agradable experiencia, sin emoción, en la que evita comprometerse todo lo posible. Es tan tranquilo y sereno que parece no agitarse nunca, cualesquiera que sean las circunstancias que lo rodean. Es el único tipo temperamental que es invariablemente consecuente. Bajo su personalidad tranquila el flemático experimenta más emociones de las que aparecen en la superficie, y tiene capacidad para apreciar las bellas artes y las cosas buenas de la vida.

Al flemático no le faltan amigos porque le gustan las personas y tiene un sentido del humor natural y satírico. Es del tipo de persona que puede hacer que los demás se destornille de la risa mientras él permanece imperturbable. Posee una capacidad especial para descubrir el lado humorístico de los demás, y de las cosas que hacen los demás, y tiene una actitud siempre positiva hacia la vida. Tiene buena retentiva y puede ser un buen imitador. Una de sus grandes fuentes de diversión consiste en provocar a los demás o en burlarse de los otros tipos temperamentales.

El flemático tiende a ser más bien espectador, y procura no comprometerse mucho con las actividades de los demás. Más aún, cuesta mucho lograr que tome parte en alguna actividad que no sea su rutina diaria. En general el flemático es de buen corazón y compasivo, pero raras veces deja traslucir sus verdaderos sentimientos. Sin embargo, toda vez que su interés ha sido despertado, y resuelve poner manos a la obra, sus capacidades de cualidad y eficiencia se ponen de manifiesto. No se ofrece voluntariamente para ocupar la posición de líder, pero, cuando se ve obligado a ocuparla, da muestras de ser un líder sumamente capaz. Ejerce una influencia conciliadora sobre otros y es un planificador nato.

El flemático es un maestro en todo aquello que requiera de una paciencia meticulosa y la presencia de la rutina diaria. La mayoría de los maestros de la escuela primaria son flemáticos. Esto se aplica también al nivel secundario y superior, donde tienen preferencia por las matemáticas, la física, la gramática, la literatura, etc. Otro campo que apela al flemático es la ingeniería. Le atraen los planos y los cálculos, es bueno como ingeniero civil tanto en estructuras como en sanitaria, ingeniero químico, ingeniero mecánico, dibujante, estadística, etc. Tienen además excelentes aptitudes artesanales, por lo que suelen ser buenos mecánicos, torneros, carpinteros, electricistas, relojeros, especialistas en cámaras fotográficas y otros instrumentos de precisión. Suelen también ser excelentes capataces, supervisores o dirigentes de personal pues son diplomáticos y no provocan roces. El flemático es organizado, jamás concurre a una reunión desprevenido o tarde, tiende a trabajar bien bajo presión y es extremadamente confiable. Es frecuente que el flemático conserve el mismo trabajo toda la vida.

Como tiende a luchar con el problema de la inseguridad personal, el flemático puede preferir ocupaciones con beneficios de jubilación u otras seguridades. Por ello lo atraen los cargos en la administración pública, en las fuerzas armadas, en funciones de gobierno y otras semejantes. Es raro que el flemático inicie alguna actividad comercial por su cuenta, aún cuando está capacitado para ello.

DEBILIDADES DEL FLEMÁTICO

Sin interés, lento y ocioso. La debilidad más evidente del flemático es su aparente falta de empuje o de ambición. Si bien pareciera que siempre hace lo que se espera de él, raras veces hace más de lo necesario. Hace pensar en que tiene un metabolismo bajo, o lento, y con frecuencia se queda dormido en el momento que se sienta. Raramente propicia alguna actividad, y en cambio busca excusas para evitar tener que comprometerse en las actividades de los demás. Incluso su ritmo tiende a disminuir con el paso de los años. El flemático generalmente se levanta temprano, se va a su trabajo o actividad diaria de buen humor, y habiendo cumplido un horario corrido, regresa “completamente agotado”. Con frecuencia duerme una larga siesta, tras lo cual se sienta frente al televisor ( que maneja a control remoto), y en el curso de la tarde se duerme y se despierta según los programas. Por último, después de las noticias de la noche, su mujer lo despierta y lo ayuda a meterse en la cama, donde se duerme profundamente hasta la mañana siguiente. Y esto todos los días invariablemente.

Autoprotección. A nadie le gustan las heridas, y esto resulta particularmente cierto en el caso del flemático. Si bien no es tan sensible como el melancólico, tiene piel bastante delgada y, por lo tanto, aprende a protegerse a una edad muy temprana. Es bastante frecuente que aprenda a vivir como una tortuga, erigiendo un duro caparazón protector que lo escude de todo dolor o afrenta externos.

Mezquino y avariento. Esta es una característica de las que solo pueden dar fe las personas que viven con un flemático, pues su actitud siempre cortés y correcta para con los demás, hacen que el resto de las personas no se percaten de ella. El flemático cuida cada centavo y actúa como un avaro, excepto cuando se trata de comprar algo para sí mismo. Normalmente es el que da las propinas más pequeñas.

Terco, terco y terco Nadie es más terco que el flemático; pero es tan diplomático, hasta en eso, que a la gente le puede pasar desapercibido. Casi nunca se enfrenta con otra persona, ni se niega a hacer algo, pero de algún modo se las arregla para eludir la responsabilidad. Ante una situación familiar el flemático jamás grita o discute. Se limita a arrastrar los pies o se planta y se niega a moverse.

Indeciso y temeroso. Debajo de la amable superficie del flemático diplomático late un corazón sumamente temeroso. Esta tendencia a temer le impide, con frecuencia, aventurarse por su cuenta para sacar el mayor provecho de sus potencialidades.

Habiendo hecho un recorrido por las características de cada uno de los temperamentos, se pasará en el siguiente capítulo a comentar, tomando algunos casos, cómo influyen ellos en la conducta cotidiana de las personas.